Mientras los líderes mundiales negocian a puertas cerradas en la COP30, un mensaje claro y contundente resuena desde Belém: las soluciones al cambio climático ya existen y están en los territorios, impulsadas por las Mujeres Indígenas de todo el planeta.
El Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y sus aliadas han marcado un punto de inflexión en la conversación global, pasando de ser vistas como víctimas de la crisis a ser reconocidas como las arquitectas de soluciones estructurales y la nueva fuerza de gobernanza planetaria.
"Durante décadas, las Mujeres Indígenas hemos sostenido los sistemas que mantienen la vida en equilibrio. Hoy no pedimos ser incluidas: exigimos que se reconozca que sin nosotras no habrá transición posible", afirmó Lucy Mulenkei (Kenia), vicepresidenta de FIMI.
"No solo resistimos. Gobernamos, restauramos, enseñamos. No somos un tema de la COP30: somos su respuesta"
Cinco Rutas de Transformación Climática
En la Primera Cumbre Global de Mujeres y Juventudes Indígenas Protectoras del Territorio, celebrada paralelamente a la Zona Azul, cientos de lideresas presentaron cinco rutas concretas que combinan el conocimiento ancestral, la ciencia comunitaria y la acción de base:
Gobernanza territorial y restauración ecológica: Desde los Andes hasta el Sahel, la restauración de bosques, manglares y páramos es guiada por el principio del cuidado como forma de gobernanza. Tarcila Rivera Zea (Perú), presidenta de FIMI y fundadora de CHIRAPAQ, señaló que "Restaurar un bosque es restaurar la dignidad del territorio".
Ciencia indígena y monitoreo climático: En el Ártico ruso, jóvenes científicas como Aivanae Emmynka combinan tecnología satelital con la observación ancestral para monitorear el calentamiento. Emmynka destacó que los relatos de las ancianas sobre los ciclos de morsas y aves coinciden con datos científicos que muestran una reducción del 89% en la población de morsas y un aumento de 0.6°C en dos décadas.
Resiliencia hídrica y soberanía alimentaria: En Papúa Nueva Guinea y Tanzania, las mujeres impulsan sistemas modernos de captación de lluvia y la recuperación de semillas nativas. La lideresa maasai Nidini Kimesera Sikar (Tanzania) enfatizó: "Cuando desaparece el bosque, desaparece también nuestra farmacia y nuestra historia".
Justicia financiera y soberanía de las soluciones: Uno de los principales reclamos es el acceso directo a la financiación. Según el Foro Permanente de la ONU, solo el 1.4% de los fondos globales de género llega a organizaciones de Mujeres Indígenas. FIMI propone que al menos el 10% del nuevo fondo global de 1,800 millones de dólares para ecosistemas terrestres se canalice directamente a iniciativas indígenas lideradas por mujeres. Teresa Zapeta (Guatemala), directora ejecutiva de FIMI, puntualizó: "No queremos ser beneficiarias, queremos ser diseñadoras del financiamiento climático".
Justicia interseccional e inclusión real: Olga Montúfar (México) y Pratima Gurung (Nepal) exigieron la implementación efectiva de la Recomendación General N.º 39 del CEDAW, con formatos accesibles y culturalmente pertinentes, incluyendo su traducción a más de 20 lenguas indígenas y braille.

Evidencia y Liderazgo Global
Las Mujeres Indígenas reivindican un nuevo pacto de corresponsabilidad global respaldado por evidencia contundente:
Los bosques bajo gobernanza indígena presentan un 60% menos de deforestación que las áreas protegidas estatales, según el World Resources Institute (2024).
Lideran el 65% de los proyectos de adaptación comunitaria a nivel mundial (FIMI, 2025).
La ministra brasileña de los Pueblos Indígenas, Sônia Guajajara, reafirmó el respaldo oficial, señalando que "Las soluciones que necesitamos no pueden existir sin nuestra presencia".
Desde Belém, las lideresas han dejado claro que su rol va más allá de la mera resistencia. "No solo resistimos. Gobernamos, restauramos, enseñamos. No somos un tema de la COP30: somos su respuesta", concluyó Teresa Zapeta. La justicia climática con enfoque de género y territorio se consolida en Belém como el nuevo eje de acción internacional.