El drama de los indígenas de Purús que se debaten entre el miedo por el ingreso del virus desde Brasil, y los pedidos de retorno de sus familiares varados en Pucallpa, una ciudad colapsando por el virus.


Hace unos días, los amigos del colectivo Pueblos amazónicos en la pandemia de COVID 19 colgaron en Facebook el vídeo con el testimonio de uno de los líderes de la Comunidad Nativa Conta, Lucas Roque Raymundo, de la etnia Huni Kuin. Conta es una de las 46 comunidades nativas de la provincia de Purús, ubicadas en las cuencas de los ríos Purús, Curanja y La Novia. Allí habitan alrededor de 2,750 indígenas de las etnias Huni Kuin, Sharanahua, Culina, Madija, Mastanahua, Amahuaca, Yine y Asháninka.

El vídeo es clarísimo y se une a las decenas de testimonios que circulan ahora en las redes. Roque reclama el abandono de su comunidad, de su cuenca. No el de hoy, en medio de la pandemia; reclama por el abandono de siempre.

En Purús, los servicios de salud siempre han sido dramáticamente precarios. Sin equipos, ni materiales, con personal insuficiente de escasa o nula formación en criterios de salud intercultural, la atención de las comunidades, en cualquier circunstancia, siempre ha sido deficiente. Ese el motivo por el que algunos compatriotas se desplazan a Brasil para atenderse, ya que ir a Pucallpa, por lo costoso y difícil que es conseguir cupo en un vuelo, además de mantenerse en la ciudad y financiar el tratamiento, es algo muchas veces inalcanzable.

El aislamiento de Purús, en esa punta de nuestro territorio que se alarga hacia el Brasil por el oriente, era uno de los principales retos para quienes queremos la mejora de la calidad de vida de su población. Ese mismo aislamiento ha mantenido a Purús lejos del Covid 19, que ahora desangra Pucallpa. Sin embargo, la ventaja de estar cerca a Brasil, específicamente a Santa Rosa de Purús, es ahora una enorme amenaza. Santa Rosa es una pequeña ciudad fronteriza donde, trágicamente, ya se registran casos comprobados y sospechosos de la enfermedad.


En la punta este del Ucayali, Perú, se ubica Purús.

El pedido de Lucas Roque y de Enrique Nonato, presidente de ECOPURUS, la entidad indígena que coadministra la Reserva Comunal Purús, se extiende a todos sus paisanos. Piensan en Ucayali, en el país, pero sobre todo en sus hermanos. Y allí, de nuevo, nos topamos con las terribles condiciones que enfrentan los migrantes provincianos en el país.

Más de 40 familias de Purús se encuentran en Pucallpa, hospedadas en muy precarias condiciones en el Albergue Municipal y otro tanto en cuartos alquilados que apenas podían pagar con el apoyo de familiares citadinos y almas solidarias. La población del albergue es de personas que llegan a Pucallpa a recibir tratamientos médicos, y en los cuartos gente que llega a la ciudad para trámites personales o estudios.

Ahora, con la situación económica de todos en caída libre, el soporte que recibían se desploma. Aun cuando el Municipio de Purús canalizó apoyo para estas familias con las canastas, este se consumió en un par de días. Mario Torres y Elio Salomón, ambos del pueblo Huni Kuin, contaron que son más de 300 personas que están pidiendo desde hace 4 semanas que el Municipio de Purús o alguna autoridad los apoye para escapar de Pucallpa, donde los hospitales ya colapsaron. Mario plantea, casi como una súplica, que los ayuden a regresar a Purús, a donde solo se accede por vuelo, para pasar allá la cuarentena en algún local o colegio, y tener la seguridad de que, al menos, sus familiares dejen de pasar hambre en Pucallpa.

En el albergue, extraoficialmente, ya existen casos de infectados con COVID y al menos un indígena que alquilaba cuartos falleció hace unos días con los síntomas de la enfermedad. Las estadísticas de la DIRESA Ucayali no reflejan los casos ya conocidos de indígenas infectados.


Una sola persona infectada en la zona propagaría el virus, sin ninguna duda, poniendo en riesgo mortal a la población de la provincia...

Pero, ¿cómo apoyar el pedido de estas 400 personas sin poner en riesgo a los más de 2000 indígenas de Purús y a la población indígena en aislamiento y en contacto inicial que está en la cuenca?

Ciertamente, por duro que pueda ser, el pedido de retorno de los hermanos varados en Pucallpa se contrapone a la necesidad de seguir blindando Purús. Una sola persona infectada en la zona propagaría el virus, sin ninguna duda, poniendo en riesgo mortal a la población de la provincia, donde como hemos dicho, los servicios son demasiado precarios.

Urge entonces, canalizar apoyo para las familias purusinas en Pucallpa que, como otras familias indígenas varadas en distantes partes del país, están lidiando día a día con el hambre en las ciudades y la posibilidad de caer enfermos por Covid o dengue, que ahora abundan en Ucayali. En Purús, como hemos dicho antes, la frontera debe permanecer cerrada. De eso depende la vida de los purusinos.

Te enseñan que lo último que debes ponerle a un texto, al menos periodístico o literario, es el título. Esta vez, tenía el título desde el inicio. No puedo dejar de pensar en la imagen de un enemigo acechando, al trasladarme mentalmente a Purús o al albergue de Pucallpa y ponerme en el lugar de la población que teme el ingreso del virus desde Brasil o en el siguiente vuelo desde Pucallpa, y en los que esperan que el hambre no entre por la puerta de los cuartos, en los que añoran su río y sus bosques.